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8/2/14

Misiva 32. Duele.

MISIVAS DE UN RECUERDO.


En el lugar dónde esperaremos, 29 de Mayo de 1939.

Querida madre,

Duele... duele más de lo que puedo resistir... No puedo dejar de contemplar sus láminas cristalinas que me miran. Su desdicha disuelve mi esperanza de rozar su piel. Cautiva camina en una hilera de muerte, será ajusticiada por mi pelotón, por mis manos, por mi desdicha. Desde que la encerraron no he pasado un momento sin soñar con ella, con sus besos, con su amor. Sé que no podré ni tan siquiera acercarme a ella hasta que muera, recogeré su cadáver, rozaré su rostro inmóvil y la enviaré al foso de los comunes con mi súplica.

Qué injusta velas la muerte luna que no te escondes, que te resistes ante el astro sol en esta mañana de injusticia. No culminarás el milagro que me permite huir con Laura, si, Laura la libertaria, apresada, condenada y ajusticiada por la espada del vencedor. Si no existe guerra porqué ya no perdón. Si la batalla termina que razón nos da Dios para no germinar la esperanza. Cautiva, mi amor, será a balazos acribillada, a balazos olvidada.

El trueno de mi arma retumba en mis oídos, nuestro corazón estalla en mil astillas clavadas en mis venas, rogando por su dolor que ya no pido más que morir con ella. 

Abrázame Laura.

Soldado Gustavo Fuentes.

13/11/13

Misiva 31. Luz.

 Luz y tu encuentro.
MISIVAS DE UN RECUERDO.

 El puerto hacía tu busqueda, 5 de junio de 1939.



Querida Laura, a cada paso sobre la escalera que asciende al barco un lágrima es derramada por tu madre... sabe, como yo, que es muy posible que no volvamos a vernos. Que no volvamos a verte. Que el beso que nos hemos ofrecido, hace tan poco y hace ya tanto, hacen temblar mis labios.

Es posible que los suspiros de cada noche no recuperen su mirada. Desde la edad de la inocencia no hemos faltado a nuestro íntimo encuentro. Desde que el recuerdo me sostiene, su bello rostro acompaña mis sentimientos.

Tu madre reza por ti a todos los dioses que hayan existido, enaltece todo lo extraordinario que subyace en ti, recuerda toda la sangre derramada por nuestros ancestros... "vuelve a mi ser" ruega. Yo te encontraré en las tierras del odio, aunque muera en la desesperación y la oscuridad. 

Levanto mi paso sobre los sucesivos peldaños, el siguiente más duro que el anterior, más sufrido, soporta mis cansado aunque firme camino levando el ancla de la esperanza, de la luz, del reencuentro. 

Hija mía no te voy a fallar y nuestras manos se agarrarán de nuevo como cuando te llevaba por senderos de nuestro corazón, en tus juegos y tus risas, en tus llantos y tus heridas, por las últimas palabras que tu hijo pueda escuchar de una madre ausente. Por favor, mi niña, espera con la vida en tu mejilla.


Papá.



11/6/13

Misiva 30. Con un suspiro.

MISIVAS DE UN RECUERDO.

En el lugar dónde yaces vivo, 29 de Mayo de 1939.

Excelentísimo Señor Jefe de todos los ejércitos.


Ruego por el alma de las gentes que pasan por el umbral de su destino, ruego por su bondad que otorga el perdón, ruego por su misericordia. Hace ya muchos días que la guerra finalizó, nuestro corazón se lanzó vencedor, su gloria perdurará por siempre jamás. Contemplo diarios golpes a la razón bajo nuestro fuego, personas hundidas en la más misera oscuridad que soportan calmos nuestra venganza.

Hermanos, hijos, padres de compatriotas perdidos en el error, aún así su sangre es la nuestra, aún así derramo mis lágrimas cuando disparo el arma que los aniquila. No permita su excelencia que continúe la barbarie, debemos honrar la victoria con la reconstrucción de la esperanza.

Esta mañana de nuevo pude observar la fila de infieles encabezados por nuestro párroco. Se dirigían en silencio y con las manos atadas al muro del cementerio. Ese parapeto desecho por años de ataques y defensas. Ahora sirve únicamente de paredón. Los rezos fluyen sobre la brisa matinal inundando nuestros oídos de amargura. Su paso desesperado surca la teñida tierra sin semilla que arrojar, sin más que perpetuar su propia existencia que será arrancada de nuestra memoria.

Todos los reos fueron colocados en fila por aquél chico que parece reír cuando los demás lloran, tan solo por una insignificante dádiva se agolpa empujando a los presos a su último lugar. Grita estrepitosamente como si el ganado escapara de sus artimañas. El cura ofrece sus plegarias al sol de la mañana, hoy se ha visto cara a cara con una luna tardía que no quiere huir de la barbarie.

Solicito su gracia para nuestro pueblo rendido que continúa sufriendo y que podemos ayudar a salir de la penumbra y del terror. Su excelencia podría indicar a nuestros generales  que perdonen el error de la voluntad equívoca de compatriotas confundidos y paren su masacre.

Un joven soldado que ama a su patria.



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