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23/3/10

Glock

Caminó un atardecer, carente de ánimo, a la iglesia de San Bartolomé al final de la calle. Afligido y con la cabeza baja se introdujo entre frías columnas enarboladas bajo los pies de santos y figuras totalmente desconocidas para él. El peso de la desdicha disminuía su tamaño según avanzaba sobre las pulidas piedras que ocultaban los secretos allí enterrados.

El camino era largo hasta el altar mayor donde se detuvo a observar a su alrededor, solo, abandonado, temblando de pánico, invadido por el miedo. No entendía porque se encontraba en ese lugar en el cual nunca había pisado. Se arrodilló y posó la palma de sus manos sobre el escalón que le distanciaba de la figura divina clavada en la pared.

Mientras meditaba agachado, las palmas de sus manos por momentos se fueron pegando al mosaico que decoraba el escalón, derretidas, atrapaban su cuerpo en la posición sumisa que advertía la presencia de alguien más allí. No intentó adivinar que ocurría, se limitó a aguardar su destino si fuera desgraciado. Sentía terror pero por una vez no lo iba a evadir, de allí no se movería. Los cirios de los laterales del sepulcro se encendieron, el cáliz se iluminó con una pequeña llama que brotaba de su centro.

Acércate a mí soldado, la voz provenía de un viejo confesionario negruzco por el paso de los años y desgastado por el número de almas arrepentidas postradas en él. Sin focalizar sus sentidos en ninguna dirección, en un trance que le impedía la razón, arrancó sus manos del suelo dejando la piel fusionada en la tesela. Sangrando arrastro su cuerpo hacía el origen de la voz donde aguardaba una figura con capa blanca, sujeta por una diminuta cadena de oro alrededor del cuello de una mujer rubia de ojos claros y rostro blanquecino y tibio. Arrodíllate ante mí hermano, no te preocupes por nada, piensa en ti, dime que te llena de tristeza y por que tu ira te ha llevado a errar hoy.

El silencio inundó la nave lóbrega y las manos sanguinolentas se apoyaron en la celosía que les separaba, Glock aguardaba dentro del confesionario a que su interlocutor comenzara. No temas, háblame. He asesinado, afirmó la sombra del hombre que arrodillado aguardaba su castigo. He matado algo de lo que más quería, algo con lo que siempre he soñado y creía que había conseguido. Luché por dar y recibir bondad, cariño, amor, pero no soy digno, no soy suficiente y hoy acabé con él.

Una pequeña pero potente luz, del tamaño de un fósforo, emergió de la cabeza de Glock mostrando la canosa barba con unos pequeños ojos que frente a ella lloraban. Las lágrimas caían y en el aire se solidificaban rompiendo contra el suelo en mil pedazos y aflorando de cada una de ellas pequeñas estrellas que fueron copando la bóveda del edificio. No te preocupes por que no sepas amar, búscalo, no dejes de buscar, primero dentro de ti, en tu interior albergas la razón de tu ser, desecha la razón si lo que quieres es amar el camino comienza en mirar en ti y a su vez no querer para ti. No te preocupes si hasta ahora no lo has alcanzado, pues no es nada fácil, casi nadie lo hace, pero nunca reniegues de conseguirlo. Cuando tu corazón esté preparado alcanzarás la bondad y no necesitarás que nadie te muestre cómo. Mira las estrellas, todas son tuyas, son la luz que emerge de tu cuerpo y conecta tu mente a él para ser un sólo elemento de los tantos que conforman el cosmos, eres un eslabón más, piensa en ti como parte de un todo más profundo y mágico. Verás cómo amar, es un sentimiento único que nunca conseguirás preguntándote qué es, deja que tu corazón sienta, que tus poros se dilaten para recibir la conexión con tu entorno, déjate llevar con tus hermanos los árboles, las flores, la vida. No pienses en el amor como algo restringido, no lo es, abandónate a él.

Miró sus manos curadas, sin dolor, observó el fondo cristalino de la retina de Glock y así sujetaron la mirada durante varios minutos al final de los cuales en el centro de su cabeza una tenue luz se fue encendiendo lentamente hasta transformarse en un diminuto sol que brillaba y daba vueltas sin descanso. Su cuerpo levitó unos centímetros dejando lo terrenal y se dirigió al centro del universo que los antiguos frescos ennegrecidos albergaban, se conectó a las minúsculas estrellas extendiendo los brazos y su anatomía fue absorbiendo el calor de su alrededor. Descendió del trance y sus piernas llegaron al suelo arrodillándose de nuevo ante su nuevo Dios, la inmensidad del todo, el ardor de su interior lleno sus venas de sentimientos de amor. De nuevo posó las manos en el suelo, ahora sin ningún temor, clavó las yemas de sus dedos en el mármol y un fluido dorado atravesó su piel dirigiéndose hacía a la puerta del templo, inundó las calles de vida y de luz.

Glock alcanzó su espada y degolló aquel cuerpo postrado ante la inmensidad.

8 comentarios:

  1. maria jesus garvía25 de marzo de 2010, 14:46

    Me ha conmovido mucho, te confieso que he llorado, y no he llorado más porque el sitio no es el más adecuado.

    Comienza siendo deprimente, triste, melancólico, desgarrador. Tu relato hace que muchas personas se puedan identificar con ese sentimiento que, muchas veces, nos invade.

    Poco a poco deja su propio yo, su tristeza personal para meterse en algo más grande, más universal, viendo las cosas de otra manera, aunque siempre permanece esa tristeza y el propio reconocimiento de lo que está pasando. Es realista a la vez que esperanzador. La culpa no es solo de los demás también es tuya, lo reconoces y lo aceptas aunque lo sufres profundamente. La fuerza está dentro de ti en tus sentimientos y en ser buen hombre.

    Y no es sólo como describes los sentimientos, también es el decorado. La iglesia, la oscuridad, lo viejo, lo decadente lo abandonado que rodea al arrepentido, al culpable al triste, al profundamente afectado por todo lo que está pasando.

    Este penitente muere degollado, nace uno nuevo, con esperanza y con confianza en sí mismo. Es genial.



    Es un relato fuerte, muy sentido, precioso. Me ha encantado. Me ha emocionado.

    Besitos

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  2. eres muy amable con tus palabras y entiendes bien el trasfondo del relato. Espero que podamos ver la esperanza dentro de todos nosotros y alcancemos el éxtasis de nuestra existencia.

    Gracias a todos los lectores que pasáis por guribundis.com, un cordial saludo de y quiero compartir este espacio con cualquiera de vosotros, ánimo...

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  3. Me ha encantado Antonio y también me ha sorprendido, nunca me imagine que pudieras escribir cosas tan bonitas y profundas, me ha emocionado y al mismo tiempo me ha animado porque aunque empieza un poco triste, después todo cambia. sigue asi y yo te seguiré. un beso.

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  4. Una joyita más con la que nos obsequias, este relato es casi tan redondo como Quemacitas (perdóname pero te descubrí con ese y me impactó tanto que lo releído varias veces). Describes de una forma tan gráfica que casi se puede ver la iglesia, pero por si esto fuera poco el detalle con el que describes los sentimientos que le invaden es impresionante.El personaje de Glock, y perdóname si no es así pero es lo que a mí me ha sugerido, me recuerda a esa parte de cada uno de nosotros que nos castra y nos castiga cuando es necesario. Sólo darte las gracias por estos regalos y muchas felicidades.

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  5. Habría que fluir mas con la vida y con el entorno, como se dice mimetizarnos mas con el entorno.
    Muy gráfico todo

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  6. que es la vida sin preguntas, sin la lucha interior que todos los días nos llega y que en ocasiones nos derrota...

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  7. Me ha parecido un relato maravilloso, propio de una persona que anhela amar desesperadamente.
    Alguien que está atormentado porque no encuentra su alma gemela en este mundo.
    Sus palabras son un grito desgarrado ¡amor,amor,amor!
    Es fantástico,todos tus relatos, me encantan, pero creo que en éste te has salido.
    Un beso de una admiradora

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  8. A mí el comienzo me resulta más gótico que triste, me da más miedo que pena. Como dijo Hobbes en El Leviatán "El hombre es un lobo para el hombre", somos nuestro peor enemigo.

    Me encanta como tu personaje se desdobla a sí mismo y se revana el cuello. Encuentro belleza en la violencia que plasmas (a mí es que me va lo tétrico jajaja).

    Sigue así Guribundis, cada día te superas a tí mismo y gracias por estos momentos de "Evasión". Nos vemos como siempre por aquí

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