MISIVAS DE UN RECUERDO.
Admirada Señora,

Estoy muy cansado de apreciar desvaríos y castigos infundados hacia mi tropa. Tengo a uno de mis mejores hombres bajo arresto en el calabozo más inhóspito y acuoso de ésta nuestra casa cuartel. Sufre por el atrevimiento de acercarse a usted con una sonrisa en la cara y una flor en la mano. Siempre ha sido muy tunante aunque es la mejor persona que puede tener un sargento bajo su mando. Ahora yace en un agujero oscuro donde apenas la luz se infiltra por una rendija y no puedo hacer nada por liberarle, Granero nunca me lo permitiría.
Le escribo para considere una palabra suya en favor del cabo Polo y podemos derogar la condena a la que esta sometido. Además le ruego tape sus gloriosos encantos, somos hombres en los que la patria confía su seguridad y no podemos distraer el objetivo que nos encomienda el país, por el bien de todos nosotros.
Gracias anticipadas por la atención que seguro me obsequiará y conseguiremos entre los dos que el cabo vuelve a realizar sus tareas junto a sus compañeros de batería.
Sargento Antolín Vallejo.
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