Cookies

Si siguen navegando por este blog o permaneces en él damos por hecho que admites cookies, aunque debo decirte que no las utilizo, blogger lo mismo si y ya sabes...

6/2/12

Misiva 2. Lágrimas de Sangre.


MISIVAS DE UN RECUERDO.

Villanueva de los Infantes, 20 de Diciembre de 1936.





Querido Adolfo,


He enviado a las alondras en tu busca, no te encontraron, he mandado a los halcones perseguir tu rastro, su pericia no te ha localizado, he lanzado mi corazón a tu encuentro, aunque tus pasos se alejen te acogerá.

Lloro lágrimas empapadas en sangre cada una de las infinitas veces que tu carta releo, cada frase en la que tu voz escrita me dice adiós y canto de dolor intentando que mi lírica llegue a tus lejanos oídos. No puedes perecer sin abrazar a tu hijo que aguarda el encuentro con la persona que le dio la vida que su sangre riega. Toda la familia ruega por tu vuelta, mis padres y los tuyos resisten junto a nosotros. Buscamos en las llamas del infierno al divino que no te socorre e imploramos que arda incesante por atreverse a hacerte sufrir.

Sólo deseo verte, acariciarte, tenerte conmigo. Te necesito, quiero que cuides de mí, Adolfo. Si no te miro de nuevo a la cara iré al lugar donde los puros de corazón se encuentran y los amantes se temen el uno por el otro. No puedo vivir sin tus manos recorriendo mi pelo cada noche y cada mañana tu sonrisa me descubre inmersa en las cálidas sábanas.

Hemos conocido recientemente la masacre acontecida en tierras toledanas, todo es confuso y las noticias vuelan más rápido que las balas y cambian de dirección como veletas inmersas en huracanes. Ruego porque todo sea un error y estés vivo.

Tu padre a recurrido al obispo que anduvo por aquí de visita, implora por ti, ya sabes que su grandeza gusta de regocijarse en conventos y posadas. No ha tenido éxito en la empresa, te llaman hereje, que no mereces el socorro que ruegan por ti y que debes sufrir tu destino con honor como cualquier cristiano. Le intento quitar la idea de súplica tras hábitos de ira y opresión, sin embargo tu pobre viejito no descansa y recibe las venganzas vecinales de miembros de la eclesiástica patulea de los demonios, pero sabes que Damián siempre ha tenido mucha fe y piensa que te ayudan rezos ajenos.

Tu hijo crece risueño olvidándose del momento que vive, de la pobreza que nos acompaña y la virtud que nos abandonó justo en tu marcha. Mi madre ha enviado una carta a su hermano y nos esperará en Cartagena para final de enero, en la Casa de la Misericordia. Una vez allí nos dará instrucciones para una larga estancia en la lejana prosperidad, ya te contaré cuando te tenga en mis brazos. Sin ti no me iré a ningún sitio. Ya les he conminado a los yayos que estaré contigo siempre y que no soy nada sin tu abrigo. Si no vienes, iré yo por ti.


Tu amante esposa que recuerda cada suspiro de tu voz.

Laura Sanlúcar.

1/2/12

Misiva 1. Cuando recitas mi nombre.

MISIVAS DE UN RECUERDO.


Seseña, a 28 de Octubre de 1936.


Querida Laura, 



Muchas gracias por tus besos envueltos en fina seda, gracias por las palabras que alojo en mi corazón, gracias, eres lo único que me sostiene en esta locura. No soporto estar aquí, tendría que vivir en la aldea, con nuestro pequeño Nicolás. Cuidándote y amándote, viviendo a tu lado esta dura época que nos ha tocado vivir. Echo de menos tus caricias, tu sonrisa... Cuando después de hacer el amor recitas mi nombre y tus cabellos enredados a mi alrededor como serpiente que devora su presa. 

No dejes de quererme aunque pasen siglos, no podré dejar de amarte Laura.


La lluvia de armamento es incesante, esperamos que ocurra lo peor. La batalla será aniquiladora entre nuestras filas, estamos descorazonados mi amor. Nos tienen con un poco de pan y mermelada para que dé fuerza dice el sargento. Ya no consigo ver nuestro futuro juntos cariño, de este helador refugio no voy a salir. Cada vez tenemos más bajas y los nacionales se están desplegando por toda la zona. Ellos tienen el dinero y nosotros la lluvia, ellos acaparan las balas nosotros la voluntad, ellos despliegan los tanques nosotros dos mulas y el caballo del capitán que más que potro es burro almidonao, ellos exhalan la fuerza que les da el rancho nosotros masticamos el aire que conseguimos respirar.


Llevo varios días con una tos fea que me impide soñar contigo Laura, el matasanos dice que no me preocupe, que no me matará, que sólo una bala puede hacerlo y que todavía no está fabricada, será de oro porque un corazón tan noble no puede pararse por cualquier invento nacional.


Emilio te envía recuerdos desde el más allá, te quería mucho. Saluda a Concha, llora con ella, su marido siempre la tenía sobre los labios, murió pronunciando su nombre y ahora yace en un monte. Desde su descanso, Emilio, seguro que la puede ver.


No te desanimes cariño, el niño necesita tu coraje para seguir adelante. No olvides que siempre estaré con vosotros. Voy a morir mi vida, aunque antes me llevaré a unos pocos remilgaos, sobran muchos, no me marcharé solo al otro mundo. Cuando por fin acabe todo volveré por ti, tú no me verás yo a ti sí, no me escucharás aunque yo disfrutaré con tus susurros, no me tocarás pero yo estaré en tu interior mi amor.


Todos mis besos son tuyos, te amo mi vida.



Adolfo Arapiles, cabo de infantería de la República Española.


29/1/12

En la consulta.

 

Las piernas cruzadas bajo la falda beige, no alcazaba a ocultar las rodillas, entretenían la mirada recién llegada de David. La forjada timidez inundaba su cuerpo de diminutos estigmas que iban con él a cualquier parte. Agarraba su deshilachado bigote con las yemas de los dedos como si dependiera la vida del paciente de su destreza. El movimiento de sus gafas era incesante, recorrían toda la superficie de la cara surcando el mar de nervios.

Marta, inmersa en la liviana lectura de su dispositivo electrónico, perdía pensamientos en  recuerdos recientes. Besos de un prematuro amanecer en los que Javier devoró su cuello entre gemidos de pasión. La piel erizada mantenía el deseo del adherido cuerpo de Javi, sus manos continuaban la línea de su torso hasta el infinito, su sudor entremezclado con lágrimas de profundo amor obligaban a Marta a cerrar los ojos y soñar sólo con Javier.

Parece que hace calor, lanzaba espontáneo David al etéreo espacio que le distanciaban de Marta. Continuaba hablando a la mujer más hermosa que nunca podría contemplar y de la que no recibía respuesta alguna.

La blanca luz de mediodía colmaba la sala con el plácido calor del mes de mayo. El deseo voraz de David proseguía hablando con la mujer que tenía en frente, aquélla que aún se  mantenía huída en sus propias ideas. Poco a poco al no obtener ninguna respuesta fue subiendo de tono la semántica sexual, Marta parecía no advertir las envenenadas flechas. El deseo iba llenando de ideas irracionales la cabeza de David. Sudaba nervioso mientras se dilataban las córneas de los ojos y las manos no dejaban de golpear las rodillas como si se tratara de un tambor y quisiera llamar la atención de aquella belleza. Quiero besarla, le quitaré las bragas de un salto, sin que le dé tiempo a reaccionar, sin que pueda rechazarme, le gustará tanto que me suplicará que le bese, me amará tanto que querrá huir conmigo para siempre y hacerme feliz complaciéndome en todo lo que le pida...

Un hombre moreno entró en la salita sin ser percibido. Javier se detuvo a poca distancia frente a Marta lanzándole un beso y realizando un gesto de amor con la mano rodeando su corazón. David interrumpió su anónima locura clavándose un bisturí en la yugular seccionándola.

Adiós Marta.

Entradas populares

Mi lista de blogs