Corre el perro cazador tras su presa por el páramo, el sudor brota cautivo de su carrera aproximándose al cuerpo temeroso que le precede. Las fauces salivando pasión, energía y con los ojos inyectados de sangre.
Muerde a la presa cayendo y golpeándose contra el suelo mortalmente, una maldita piedra con un saliente que torna la victoria en derrota y la vida en muerte.
Corre la liebre con un rasguño que el tiempo cicatriza y su perseguidor olvida.
Voy a intentar ser correcto: Javier Tebas Medrano
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Hoy lancé una nueva campaña para un evento, y resulta que se ha ido TODO al
traste por culpa de LaLiga. Lo cierto es que soy cliente de CloudFlare
desde ...
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